Después del éxito mediano de Pocahontas y
de la triunfante pero controvertida El Jorobado de Notre Dame, Disney tenía que
irse a la segura y apostar al entretenimiento que atrajera a todos, sin pretensiones
históricas ni filosóficas. Y curiosamente, justo para eso, eligió un clásico de
la mitología griega, que llevaría a la pantalla mezclándolo un poco con cultura
pop, algo hasta entonces no completamente explotado por Disney.
La producción de Hércules había empezado
de hecho antes del lanzamiento de Pocahontas y El Jorobado, en 1994, pero su
tono tuvo que ser cambiado cuando se vio lo que no funcionaba para el público,
deseoso de mas reyes leones, bellas, bestias y sirenitas. Los directores de
esta película nos habían traído La Sirenita y Aladdin, así que estaban muy
preocupados por hacer algo de calidad. Andreas Deja, animador de cuerpos
musculosos como El Rey Tritón y Gastón, fue encomendado con la tarea de darle
vida a Hércules. La música fue compuesta por Alan Menken con un toque de góspel,
pop, soul y R & B.

Los realizadores decidieron arriesgarse y
crear su propia versión del mito de Hércules, incorporando elementos de otros
mitos e incluso de Superman, lo cual haría que la película fuera tremendamente
acogida por las audiencias pero criticada por los puristas. En Grecia, por
ejemplo, fue mal recibida y en cierta forma boicoteada por un pueblo orgulloso
de su cultura ancestral. La premiere en la colina de Pnyx fue cancelada por el
gobierno.
Aun con todo, la historia, los personajes
y la música fueron bien recibidos por la crítica y el público, aunque Hércules
apenas llego a los 99 millones en la taquilla americana. Los ejecutivos estaban preocupados.